El mercado ya no quiere ser tratado como maza, como un individuo del montón, hoy el cliente exige que se le escuche, que se responda de forma coherente sus inquietudes y además que sus necesidades debidamente comprendidas se traduzcan en una oferta puntual, atractiva y que este dirigida a una persona (nadie quiere que le llenen el buzón de basura para un anónimo).

